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Residencia privada, concertada o pública en Mallorca: plazos, precio y quién accede.

En Mallorca hay tres formas de entrar en una residencia. La pública y la concertada exigen el grado de dependencia y un plan de atención con servicio residencial, se pagan según los ingresos y tienen lista de espera. La privada es de acceso directo y precio de mercado, y puede financiarse en parte con la prestación vinculada al servicio.

La elección suele depender de cuánto tiempo puede esperar su familiar y de lo que puede pagar cada mes. Como referencia de la vía privada, la residencia privada Fontsana Son Armadams en Palma tiene una tarifa 2026 desde 3.685 €/mes en habitación doble, grado I, con el 10 % de IVA y sin prestación vinculada.

Las tres vías, comparadas

Pública o concertada Privada
Acceso Grado de dependencia y plan de atención (PIA) de servicio residencial Contrato directo con el centro
Plazo Hasta seis meses para aprobar el PIA; después, lista de espera Depende de las plazas libres
Precio Según la capacidad económica, con un tope del 90 % del coste Tarifa del centro
Centro Lo asigna la Administración Lo elige la familia

El camino hacia una plaza pública

Todo empieza con la solicitud de reconocimiento de la dependencia. La resuelve la Conselleria de Famílies, Benestar Social i Atenció a la Dependència en dos pasos: primero valora el grado y luego aprueba el programa individual de atención, el PIA, que fija el servicio que corresponde. Para esa resolución del PIA la norma da un máximo de seis meses desde que entra la solicitud.

Con un PIA de servicio residencial, su familiar pasa a la lista general de la Red Pública de Atención a la Dependencia. Para entrar en esa lista hay que tener 65 años o más.

Al pedir la plaza, la familia escoge entre dos opciones. Puede marcar hasta dos centros de la red en su isla, y entonces solo espera en las listas de esos dos. O puede pedir un centro indiferente de la isla, y entonces espera en todas las listas a la vez. La segunda opción da más salidas, aunque la plaza puede tocar lejos de casa.

Parte de esa red la gestiona el Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS), del Consell de Mallorca. En octubre de 2022 tenía 898 plazas públicas repartidas entre seis residencias.

Ni el Govern ni el IMAS publican un tiempo medio de espera. Conviene preguntarlo en servicios sociales al hacer la solicitud.

Lo que se paga en una plaza pública

En la residencia pública su familiar paga una parte del coste, calculada sobre su capacidad económica. En Baleares lo regula el Decreto 84/2010, que sigue vigente tras el Decreto ley 7/2025.

Si esa capacidad económica es inferior al IPREM, el indicador que se usa como referencia para ayudas y copagos, la persona aporta el 80 % de ella. Sea cual sea el cálculo, lo que paga no puede pasar del 90 % del coste del servicio. Y siempre le queda una cantidad mínima para sus gastos personales.

Quien calcula la capacidad económica es la Administración, con los datos de la persona usuaria.

Qué cambia en una plaza concertada

Una plaza concertada es una plaza de la red pública situada en un centro privado. La Ley 39/2006 de dependencia incluye en esa red a los centros privados concertados que estén acreditados.

Para la familia, el trámite y el copago son los de la pública. Lo único distinto es quién lleva el edificio. Por eso no se puede contratar una plaza concertada llamando al centro: llega desde la lista. Si el mismo centro tiene también plazas privadas, esas se firman aparte y a su precio.

El precio de una residencia privada

Cada residencia privada fija su tarifa, normalmente por tipo de habitación y por grado de dependencia. Esta es la de Fontsana Son Armadams para 2026, en euros al mes, con el 10 % de IVA incluido y sin prestación vinculada:

Habitación Grado I Grado II Grado III
Doble estándar 3.685 4.021 4.785
Individual estándar 4.180 4.510 5.335
Individual con vistas 4.373 4.675 5.445
Individual superior 4.730 5.088 5.797

El grado de esta tarifa lo fija el centro. Combina el grado oficial de dependencia con la valoración de su propio equipo: médico, enfermería, psicología y fisioterapia. La habitación doble se paga por residente y se comparte con un acompañante o con otro residente que asigna el centro.

Aquí no hay lista de espera: si queda una habitación libre, se contrata directamente con el centro. Pesa mucho tras un alta hospitalaria o cuando quien cuida en casa ya no puede seguir.

La prestación vinculada al servicio

Es una cantidad mensual que paga la Administración para cubrir parte de una plaza en un centro privado. La ley la reconoce únicamente cuando no es posible acceder a un servicio público o concertado. Y el centro tiene que estar acreditado para la atención a la dependencia.

Para cobrarla su familiar necesita el grado reconocido y un PIA que la incluya. El importe sale de aplicar a la cuantía máxima un coeficiente reductor según su capacidad económica.

Las cuantías las fija el Real Decreto 675/2023:

Grado Máximo al mes Mínimo al mes
Grado III 747,25 € 200 €
Grado II 747,25 € 150 €
Grado I 313,50 € 100 €

El máximo general del grado II es menor, pero cuando la prestación es para residencia se iguala al del grado III.

Fontsana Son Armadams está acreditada para la prestación vinculada. Con ella, la cuota lleva un 4 % de IVA en lugar del 10 %, y la ayuda se descuenta de la factura. En una habitación doble estándar con grado III, la base es de 4.350 €: con el 4 % de IVA son 4.524 €, y con la prestación máxima de 747,25 € la familia paga 3.776,75 € al mes.

Por dónde empezar

Pida la valoración de dependencia aunque todavía no sepa qué vía va a elegir. Sin ella no hay plaza pública ni concertada, y tampoco prestación vinculada.

Si en casa se puede aguantar unos meses y los ingresos son justos, la lista pública es la opción lógica. Si la situación ya no da más de sí, la privada permite entrar en cuanto haya plaza, en habitación individual o en doble compartida, y el expediente de dependencia sigue su curso en paralelo.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si renuncio a la plaza pública que me ofrecen?

La primera renuncia deja a su familiar fuera de la lista general durante 180 días. Pasado ese tiempo vuelve a entrar de forma automática. Si renuncia una segunda vez, sale de la lista y hay que negociar un nuevo PIA.

¿Hace falta el grado de dependencia para entrar en una residencia privada?

No para firmar el contrato. Sí para pedir la prestación vinculada al servicio.

¿Dónde se pide la valoración de dependencia en Mallorca?

En los servicios sociales de su ayuntamiento o en las oficinas de atención a la dependencia del Govern. También puede presentarse por registro oficial o por correo certificado.

¿Qué le queda a la pareja que sigue viviendo en casa?

Al calcular el copago de la residencia pública, la norma balear garantiza al cónyuge o pareja una cantidad anual equivalente a dos IPREM.