Envejecer con bienestar: la estimulación cognitiva y la intervención integral en personas mayores
¿Por qué es clave actuar en la última etapa de la vida?
En Fontsana apostamos por un envejecimiento activo: contribuir a que nuestros mayores tengan la mayor autonomía posible.
Al envejecer disminuyen muchas capacidades cerebrales. Nos volvemos más lentos y menos atentos, y empezamos a notar ciertos fallos de memoria. También aparecen alteraciones motoras y, en muchos casos, dificultades para caminar o para mantener el equilibrio.
Además de los cambios propios de la edad, pueden surgir enfermedades neurodegenerativas, conocidas popularmente como demencias. Alteran la vida de quien las padece y la de su familia. En el ámbito clínico se denominan trastorno neurocognitivo mayor, y su característica principal es la pérdida gradual de funciones, que afecta a la autonomía y a la vida diaria.
Existen muchos tipos de demencia, como la asociada a la enfermedad de Parkinson o la de cuerpos de Lewy. La más frecuente en la actualidad es la demencia tipo alzhéimer, que produce una fuerte desorientación y la pérdida de recuerdos recientes.
Una intervención multidisciplinar
Las dificultades del envejecimiento son muy variadas. Por eso conviene una intervención multidisciplinar, desde la fisioterapia, la psicología o la terapia ocupacional, para ofrecer una atención integral. El equipo trabaja coordinado y, en ocasiones, hace actividades conjuntas.
Desde el departamento de psicología trabajamos con los residentes en tres áreas principales:
- Emocional. Buscamos el bienestar psicológico de la persona. Trabajamos la gestión emocional y abordamos los problemas que suelen acompañar a esta etapa, como la soledad o la pérdida. También ofrecemos psicoterapia para los trastornos que puedan aparecer. En la vejez, los más frecuentes son la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño.
- Comportamental. Buscamos reducir conductas desadaptativas, como el aislamiento o la dependencia excesiva, y promovemos hábitos saludables, como la actividad física y las relaciones sociales.
- Cognitiva. Estimulamos las funciones cerebrales con actividades específicas. Es lo que se conoce como estimulación cognitiva, y es más sencillo de lo que parece: por ejemplo, para estimular la memoria y retrasar su deterioro, proponemos tareas que impliquen recordar experiencias vividas o conocimientos previos.
Las tres áreas están relacionadas. Cuando mejora el estado emocional de la persona, se anima más a fortalecer sus vínculos y a participar en las actividades del centro.
¿Cómo puede ayudar la estimulación cognitiva a nuestros residentes?
En el envejecimiento normal
En personas mayores sin ninguna patología neurológica, el objetivo es mantener las funciones cerebrales y retrasar los déficits propios de la edad.
En personas con demencia
Los efectos de las demencias no son reversibles, pero sí se puede ralentizar el deterioro cognitivo, para que la persona conserve sus capacidades durante más tiempo. Además, se potencian las funciones que se conservan, para que sea lo más funcional posible.
Tras un daño cerebral
En mayores que han sufrido un daño cerebral, como un traumatismo (accidentes, golpes…) o un accidente cerebrovascular (ictus, derrames…), el objetivo cambia. En estos casos sí se pueden recuperar funciones o compensarlas con otras capacidades. Los dos primeros años tras el daño son clave.
Talleres de estimulación cognitiva y sensorial
La estimulación cognitiva se hace en talleres grupales, para llegar a más residentes y facilitar que se relacionen entre ellos. Trabajamos sobre todo la memoria, el lenguaje y la atención.
Para complementarlos, contamos con otros talleres, como los de estimulación sensorial, con estímulos básicos como sonidos, olores o texturas. Cobra especial relevancia en el deterioro cognitivo avanzado, porque los sentidos suelen conservarse más que otras capacidades.
Todas estas actividades están pensadas para que nuestros residentes trabajen, pero sobre todo para que disfruten de un rato agradable en compañía. Después de una larga vida lidiando con el trabajo y los quehaceres del día a día, nuestro deber es que sus últimos años estén llenos de momentos felices, y tratarlos siempre con respeto, amor y dignidad.
Si busca residencia en Palma, puede conocer la residencia Fontsana Son Armadams y a su equipo.
*Escrito por Rosa Alonso Vega, neuropsicóloga de Fontsana Son Armadams.*